LA REVISTA QUE SALVA AL HOMBRE

Su vida fue una epopeya dramática de principio a fin. Protagonizó una historia teñida
de lucidez, glamour, fama y fortuna que concluyó prematuramente en condiciones trágicas. A 25 años de su muerte (el 24 de noviembre) y 70 de su nacimiento, echaremos un vistazo a la fascinante vida de uno de los artistas más admirados de todos los tiempos.

Por: Alberto Ortega Gurza


Página

Todos salieron de la habitación para dejarlos a solas. En el silencio helado podía escucharse claramente la respiración de la mujer desconsolada que contenía el llanto para aparentar serenidad. “Mis días están contados,” le dijo Freddie a su mamá con voz frágil. “No me quiero morir”. Irónicamente, dieciséis años antes, el cantante de Queen había estremecido a una generación completa con esas mismas palabras en su emblemática canción Bohemian Rhapsody, que trata sobre un hombre joven sentenciado a muerte hablando con su madre por última vez: “Mama, I don’t want to die, I sometimes wish I’d never been born at all”. Enfermo de sida, en el otoño de 1991 ese artista, caracterizado por su inagotable vitalidad y carisma radiante, estaba en los huesos. Esta vez se trataba de su verdadera despedida, el mundo estaba a punto de perder al vocalista más grande de la historia del rock.

LANDING IN LONDON
Hace 70 años un bebé de ascendencia persa llamado Farrokh Bulsara nació en la isla africana de Zanzíbar, Tanzania, donde su padre trabajaba como diplomático al servicio del gobierno británico. En cuanto entró a la primaria comenzó a tomar clases de piano y ocupaba todo su tiempo disponible ensayando, para tener la libertad de tocar lo que quisiera. A los doce años adoptó Freddie como nombre artístico y formó su primera banda. En la adolescencia se mudó con su familia a Londres, donde ingresó a la carrera de diseño gráfico; pero, dicha sea la verdad, su sueño era convertirse en un músico de resonancia internacional como sus ídolos Jimi Hendrix, Led Zeppelin y David Bowie. Repetía constantemente que llegaría a ser mucho más que una estrella de rock; aseguraba que se convertiría en una leyenda de la música. Como su personalidad era magnética, caía bien y tenía muchos amigos, pero todos pensaban que no era más que un soñador como cualquier otro.

AQUÍ EMPEZÓ TODO
Tim Staffell, su amigo de la universidad y vocalista de Smile, recuerda que tenía un liderazgo inusual, confianza absoluta en sí mismo y habilidad para las respuestas ingeniosas. El día que lo invitó a un ensayo de su banda, Freddie conoció al guitarrista Brian May, que era un estudiante de astronomía, y a Roger Taylor, un baterista bastante popular con las mujeres. La empatía entre los tres produjo una amistad instantánea. A partir de entonces, Freddie aparecía frecuentemente en los ensayos, supuestamente de oyente, pero invariablemente les daba indicaciones a sus amigos acerca de la manera como debían pararse, moverse, vestirse y actuar para cautivar al público.
“De nadie más habríamos aceptado ese tipo de sugerencias,” explica Brian May, “pero él tenía un carisma especial y tomábamos muy en cuenta todo lo que nos decía”. Los trató por varios meses sin insinuarles que sabía tocar perfectamente el piano y que cantaba. May recuerda que lo último que se les hubiera ocurrido era que tuviera talento musical. “Pensábamos que era un actor de teatro”.
Cuando el vocalista de Smile abandonó el grupo, May y Tay-lor se quedaron en el aire. Ambos vivían con Freddie y otras cinco personas en un departamento de una sola habitación. En aquellos días difíciles nadie hubiera imaginado que llegarían a ser los músicos más exitosos del mundo.
Sin un centavo en el bolsillo, Roger y Brian estaban desesperados, sentían que solo les faltaba un buen cantante, pero a pesar de que muchos candidatos audicionaron, ninguno los convenció. Entretanto, Freddie, además de los problemas de dinero, se sentía presionado por el dilema de su bisexualidad.

EXHIBE SU TALENTO
Cierto día se animó a pedirles a sus roommates que tocaran algunas canciones para que lo oyeran cantar. Impactados por la mejor voz que habían oído en su vida, Roger y Brian se dieron cuenta de que el inmigrante cool que llevaba meses viviendo con ellos era justo el talento que tanto habían buscado. Con la incorporación del bajista John Deacon, la banda quedó completa. Freddie propuso el nombre de “Queen”, adoptó el apellido Mercury y empleó sus aptitudes como diseñador para crear el famoso logotipo del grupo, basado en los signos zodiacales de los cuatro: dos leones por Deacon y Taylor, nacidos bajo el signo de Leo; un cangrejo por el Cáncer Brian May, y dos diosas Astreas y un fénix por el Virgo Freddie Mercury.

Página
CATEGORÍAS
Edición Actual
Síganos
¿Nos busca? Aquí nos encuentra
© 2012 Todos los derechos reservados | Diseñado por OMEGA WEB SYSTEMS