LA REVISTA QUE SALVA AL HOMBRE
Perdido en tierras salvajes / IndieBo

Nuestro director salió de la sala de cine a escribir esta breve reseña del filme Perdido en tierras salvajes, documental de Alexandra Anthony que lo conmovió mucho. Esta cinta hace parte de la muestra del Festival de Cine Independiente de Bogotá. ¿Por qué deberíamos verla? Por: Francisco J. Escobar S.


A veces se nos olvida. Lo damos por sentado. Y en los momentos difíciles lo extrañamos. Hablo del vínculo familiar, del lazo que ata nuestro pasado y presente: las abuelas, nuestros padres, las tías, los hermanos, el núcleo, la casa, el recuerdo del inicio de nuestras vidas. La familia. La que nos tocó, la que hay, esa que no podemos cambiar, que en ocasiones añoramos y en otros momentos con la que queremos establecer cierta lejanía.

La familia; posar la cámara sobre los miembros de su familia griega, fue lo que hizo la directora Alexandra Anthony en el precioso documental Perdido en tierras salvajes (Lost in the Bewilderness, 2014), que acabo de ver en este lunes festivo en la sala 2 de Avenida Chile y que forma parte de la interesante muestra que ofrece el Festival de Cine Independiente de Bogotá, IndieBo, que se llevará a cabo hasta el 26 de julio (aquí pueden revisar toda la programación).

Este pedazo de documental es el resultado de 30 años de trabajo. Digamos que el principal elemento de observación de Alexandra a través del tiempo ha sido su núcleo familiar. Perdido en tierras salvajes nos muestra lo que sucede con el pequeño Lucas, su primo, quien es secuestrado (por una persona inesperada) a los cinco años y sacado del país sin dejar rastro. Pasa el tiempo y llega una postal avisando que el niño está en Estados Unidos. Los años avanzan y por fin se da un encuentro entre el joven Lucas (ya tiene 16 años) y su padre. El chico, de bigote incipiente, amplios silencios y fanático de Ozzy Osbourne, regresa a Atenas a reencontrarse con un pasado del que apenas tiene rastros en la memoria, con un país caluroso y de familiares cariñosos pero que en principio le resultan ajenos. El regreso del 'niño' que le habían arrancado a la familia, marca un nuevo momento. El griego-gringo está ahí, confrontándose con sus raíces. Y la narración en off mezcla la realidad con la mitología de Grecia. Ahí está la casa familiar. Los nuevos miembros. El café. Los desayunos. El mar. La guitarra eléctrica. Creo que estoy contando más de lo necesario... Solo trato de decirles, anoten el título: Perdido en tierras salvajes (Lost in the Bewilderness), y vayan a verla. La pasan de nuevo el miércoles 22 de julio, en el Cine Tonalá, en Bogotá.

*Petición de los editores:

Qué bueno que hubiese un IndieCa(li), un IndieMe(dellín), un IndieBa(rranquilla)... Necesitamos más cine. Más cine del que no estamos viendo fácilmente en el país. De otro lado, no olviden que el 23 de julio entra a la cartelera nacional el filme La tierra y la sombra, del director caleño César Acevedo, el único colombiano que ha ganado la Cámara de Oro en el Festival de Cannes (más del tema, aquí).

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